TIEMPOS DIFÍCILES


       Metió la mano en el bolsillo. No tenía dinero.
       -¡Vaya!- pensó- me tocará ir caminando al trabajo con lo tarde que es.

       Salió de la estación del metro y apretó el paso. Mientras andaba recordó las caminatas hasta el colegio cuando era pequeña, sus padres la habían matriculado en un cole privado porque consideraban entonces que era mejor que la escuela del barrio. Aquello suponía muchos sacrificios en la casa de sus padres. 

Su madre no trabajaba (lo normal en esos tiempos) y su padre tenía como oficio repartir pedidos a los clientes de la tienda donde estaba contratado como mozo.   Recordó  los comentarios de su madre sobre la falta de dinero, con lo que ganaba su padre daba para el alquiler, la luz y comer lo justo. Y para pagar su colegio. Nada más. Ella se quejaba porque sus amigas del cole iban de veraneo a Santander o a San Sebastián o a Benidorm.....no entendía porqué su padre no tenía coche ni porqué ella solamente tenía unos zapatos y un abrigo (los del uniforme del cole).


     Cuando terminó el bachiller y gracias a sus buenas notas consiguió una Beca Salario y pudo estudiar en la Universidad. Ella querría haber estudiado periodismo pero sus padres la convencieron para estudiar Derecho “porque tiene más salidas”.


   Sonrió para dentro. Realmente sus padres hicieron bien en animarla, había conseguido terminar la carrera y luego aprobar las oposiciones a Notario. Recordó aquellos tiempos. Sin beca ya tuvo que trabajar mientras opositaba para poder pagar a los preparadores. Primero como chica de la limpieza de 8 a 3 de la tarde y posteriormente en un bar de copas por la noche. Fueron tiempos difíciles. La vida no le daba para trabajar y estudiar. Pero aprobó.
 

   Ella pudo hacer todo lo que sus padres no pudieron: viajar, comprarse la ropa que la gustaba, mandar a sus hijos a estudiar a las mejores universidades del mundo.


    Siguió recordando. Nunca salían a cenar fuera de casa. Las celebraciones consistían en comer algo distinto a lo normal. Pollo asado, por ejemplo, y beber una botella de vino.
Su madre zurcía todo lo que se estropeaba en casa: sábanas, manteles, pantalones de su padre.....


   Paró en el cajero automático para sacar algo de efectivo. Recordó que sus padres no tenían cuenta corriente, ni tarjetas de crédito. Su madre guardaba el dinero que llegaba cada mes en una caja de metal. Dividía aquellos pocos billetes en sobres en los que escribía el destino: alquiler, luz, compra, colegio de la niña, varios......

   Cerca del cajero vio a un mendigo sentado en la acera cubriéndose con una manta. Tenía mal aspecto, sucio y descuidado. Le dejó unas monedas en el recipiente que tenía delante. 

  Volvió a acordarse de su infancia. No recordaba mendigos en su pequeña ciudad. Reflexionó sobre ello y se preguntó si la sociedad había cambiado tanto como para que hubiese ahora mas diferencias. También había ricos cuando ella era pequeña, claro, pero para ser tiempos tan difíciles, con una guerra cercana y sin “estado del bienestar” las diferencias sociales eran menores. Salvo unos cuantos privilegiados el resto tenía lo justo, pero lo tenían.


    Había llegado al despacho. Se sentó frente a la mesa y conectó el ordenador.
    La esperaba un día duro de trabajo.
  -Realmente los tiempos difíciles son permanentes pero no para todos ni en la misma medida- pensó. 

Y se alegró de que para ella ahora no lo fueran. Había tenido la suerte que sus padres no tuvieron y a ellos dirigió su último pensamiento antes de llamar a la oficial.
 

-Que pase el primer cliente.

 

 

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