EL TEATRO DE LA VIDA
El TEATRO DE LA VIDA
Poco a poco vas desechando unas y aprendiendo otras. Nunca puedes elegir el decorado ni la música: te les cambian sin avisar. Ni los diálogos, porque cada vez aparecen más personajes en el escenario y te ves obligado a interpretar el drama no en el sentido de triste, (que a veces sí y a veces no), sino en el sentido de “Obra escrita para ser representada” que define la RAEL.
¿Y quien escribe ese drama? Buena pregunta......Solamente hay un programa que dice que hay 3 escenas: Nacimiento, vida y muerte. Y el guión de cada escena tienes que improvisarlo decidiendo los diálogos, los monólogos, los silencios.....aunque, a veces, te les determinan las circunstancias: que seas hombre o mujer, que seas rico o pobre, que estés sano o que tengas una enfermedad, un decorado no esperado, unos personajes con los que no puedes establecer ningún diálogo, unos efectos especiales con los que no contabas......
La escena del nacimiento e infancia suele ser fácil aunque tampoco para todos. No es lo mismo nacer en un decorado de país desarrollado que en uno de país sin recursos, ni que los primeros personajes (familia) con los que te encuentras te estuvieran esperando contentos a que ya estén amargados y enfadados porque hayas nacido. Pero, de momento, solamente puedes llorar y abrir los ojos para aprender de qué va la obra. Y comer.....mientras puedas, y sobrevivir si puedes. Algunos pasan los tres actos de la obra tan rápido que ni siquiera les da tiempo a llegar a un diálogo. Muy triste.
En la infancia y juventud empiezas a dialogar y a aprender. Aprendes lenguaje, aprendes a moverte en escena, a elegir con que otro personaje dialogas y con que tipo de personajes prefieres no dialogar y salir dejándoles el escenario para ellos. Aprendes (porque otros actores te enseñan con sus actuaciones) datos y consignas que utilizar en futuros diálogos. Aprendes, también, que lo que tú dices/haces en escena influye para lo que dicen/hacen otros personajes con los que te vas encontrando. Empiezan a cambiar los decorados y te das cuenta de que, a veces, cambian porque tú has dirigido con tu actuación ese cambio de decorado: porque has decidido o no estudiar, porque has decidido con que grupo de personajes quieres seguir actuando y has desechado a otros.
Y entonces, a veces, aparece ese personaje que te desequilibra todo lo aprendido. Y vas y te enamoras. Y cambia el decorado de repente. Y el guión.
Porque ahora ya no decides tú solo, ahora tienes otra persona con la que decidir tus actuaciones y tus diálogos y entre los dos intentar forzar el decorado y la música y los efectos especiales....... y unas veces sale bien y otras todo se va al carajo y tu decorado se convierte en un todo gris y no te apetece dialogar con ningún otro personaje ni seguir actuando.
Pero, otras veces, funciona ese diálogo con uno u otro personaje y sigues actuando (ahora acompañado de otro actor de la obra que apoya tus diálogos y tu actuación con sus diálogos y su actuación) y sigues con el segundo acto: la vida.
Y si no funciona pues también sigues; solo, pero sigues con la vida.
Sigues actuando e interpretando tu papel, sigue la vida; unas veces el decorado es alegre y colorido, los personajes que entran y salen del escenario son fáciles y te enseñan; otras son difíciles y te amargan la actuación porque no sabes o no puedes seguir el guión. A veces puedes decidir con quien actúas, con quien no, con quien dialogas, con quien no....Otras preferirías salir de la escena y pasar a la siguiente. De vez en cuando puedes elegir el decorado. Otras veces el decorado te sorprende y no sabes donde estás.
A veces la obra es una tragedia, a veces un melodrama, a veces una tragicomedia, a veces comedia, a veces farsa.... La vida puede pasar por todos los géneros teatrales.
Incluso si te quedas solo en la escena sigues en la interpretación de la pieza teatral en plan monólogo, porque el resto de los actores entran y salen, están ahí aunque ya no dialoguen contigo.
Y llega el tercer acto: la muerte. Y hasta este tercer acto tiene sus decorados y sus personajes. Puede que el decorado y ambientación sea de una muerte súbita, accidental, pero puede que sea el de una muerte lenta por enfermedad física o mental. Y en ese caso seguimos interpretando en el escenario del mundo nuestro papel y provocamos diálogos entre otros personajes o incluso nosotros dialogamos (aunque sea desde nuestra mente enferma) y continuamos dando contenido a esta gran obra de teatro que es la vida. Y mueres.
Cae el telón.
Como resumen y consejo para la actuación de cada uno en este gran teatro de la vida me quedo con una frase atribuída al gran actor Charles Chaplin:
“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplauso”
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