TERROR
TERROR
Habia varias figuras humanas en aquella sala todas con el rostro desencajado. Permanecían sentadas mirando al infinito. Sus caras reflejaban miedo y dolor y permanecían en silencio.
De vez en cuando se levantaba una y caminaba nerviosa de un lado a otro. Sus pisadas sonaban en el silencio como martillazos sobre el suelo; tac,tac,tac,tac......
Alicia tenía miedo. No se atrevía a mirar de frente a ninguna de aquellas figuras pero sentía como, cada poco tiempo, la mirada de alguna se fijaba en ella. Eran miradas frías y penetrantes y no podía esquivarlas.
De fondo sonaba un ruido estremecedor de una máquina que chocaba con algo duro. Era un sonido ácido y penetrante. A veces dejaba de sonar y al poco rato sonaba de nuevo y se oían quejidos al otro lado de la pared.
No podía moverse. Por más que intentaba tranquilizarse cada minuto su ansiedad era mayor, estaba paralizada de miedo.
Intentó pensar en cosas agradables y recordar momentos felices pero cada vez que lo intentaba el dolor se lo impedía.
Probó a leer algo en su tablet pero las letras le bailaron y sintió que se mareaba.
De nuevo el sonido de quella máquina infernal y los quejidos volvieron a retumbar en la sala.
De pronto se hizo el silencio y nuevamente una de las fiiguras se levantó a caminar de un lado a otro con la mirada perdida. Tac...tac...tac...
Alicia miró su reloj. Llevaba solo 15 minutos en aquella sala y parecía que hubiese estado allí horas.....
Se abrió una puerta. De ella salió otra figura con la cara desencajada y les recorrió con la mirada mientras desaparecía de la escena.
Se oyó una voz:
Alicia, pase usted por favor.
Tembló por última vez y entro en la sala contigua. Pasase lo que pasase ya no había marcha atrás y se dejó llevar. Las otras figuras la miraron con cara de envidia.
Por muy malo que fuese, pensó, nada peor que el terror que había sentido ese rato en la sala de espera del dentista.
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